País · América del Sur
El escudo ecuatoriano no se heredó de ninguna casa reinante: lo redactó un poeta. El decreto del 6 de noviembre de 1845, atribuido a José Joaquín de Olmedo, describe un óvalo con el sol sobre los signos del zodiaco, el Chimborazo, el río que nace de sus nieves y un buque a vapor con un caduceo por mástil. Cincuenta y cinco años después, en 1900, solo cambiaron dos cosas.
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| País | República del Ecuador |
|---|---|
| Escudo adoptado | 31 de octubre de 1900 (Congreso Nacional); ejecútese presidencial de Eloy Alfaro el 7 de noviembre; publicado en el Registro Oficial el 5 de diciembre |
| Origen del diseño | Decreto del 6 de noviembre de 1845, atribuido a José Joaquín de Olmedo |
| Dibujo actual | Atribuido a Pedro Pablo Traversari; aprobado por el Ministerio de Instrucción Pública en 1916 |
| Bandera | Tricolor amarillo, azul y rojo; franja amarilla del doble de ancho |
| Proporción | 2:3 |
| Restitución del tricolor | Decreto del 26 de septiembre de 1860 — Día de la Bandera |
| Autores del tricolor | Francisco de Miranda y Lino de Clemente |
Escudo — el sol y el zodiaco, el Chimborazo, el Guayas y el vapor; el cóndor por timbre.
Escudo ovalado de campo azul, en cuya parte superior se encuentra el sol sobrepuesto a una parte de la franja zodiacal con los signos de Aries, Tauro, Géminis y Cáncer. En su parte central, el volcán Chimborazo de nieves perpetuas de las cuales nace un río, en representación del Guayas. En la parte inferior del escudo y sobre la desembocadura del río, se encuentra un barco a vapor revestido con los colores de la bandera nacional.
Lo timbra el cóndor de los Andes en actitud de levantar el vuelo, mirando a su derecha. A cada costado hay dos banderas nacionales —cuatro en total— y entre ellas asoman dos ramas: la diestra de palma y la siniestra de laurel. Bajo la punta inferior del escudo reposan las fasces consulares.
Aries, Tauro, Géminis y Cáncer no están ahí por astrología. Corresponden a marzo, abril, mayo y junio de 1845, en ese orden: los meses que duró la lucha entre los revolucionarios del Gobierno Provisorio instalado en Guayaquil y el gobierno del general Juan José Flores, que se aferraba al poder.
Es un calendario convertido en heráldica. El escudo no conmemora la fecha con una cifra ni con una leyenda, sino con el tramo de cielo que corresponde a esos cuatro meses.
Bajo el cielo azul, cortando el horizonte, está el Chimborazo, una de las montañas más altas de los Andes. De sus nieves nace el río Guayas, y ese caudal que baja hacia las tierras fértiles de la costa simboliza la hermandad de todos los ecuatorianos: la sierra y el litoral unidos por la misma agua.
Un buque a vapor surca la parte ancha del río. Alude al primer barco de vapor construido en la costa del Pacífico, en los astilleros de Guayaquil, en 1841. El detalle que suele pasar inadvertido está en el mástil: no es un mástil, es un caduceo, símbolo de la navegación y del comercio.
Un barco cuyo palo mayor es un símbolo mercantil: pocas armas nacionales declaran tan abiertamente de qué vive el país que las porta.
El escudo descansa sobre fasces consulares, emblema de la autoridad republicana: un haz de varas atado con una cinta que envuelve una segur, el hacha de los lictores romanos.
Las cuatro banderas van dos en asta de lanza, arma principal de las guerras de independencia, y dos en asta de alabarda, que simbolizan la custodia del poder constituido. Entre ellas, la palma simboliza el martirio de quienes dieron la libertad —de ahí la expresión de la época, «la palma del martirio»— y el laurel, el triunfo y la gloria.
Conviene señalar un error frecuente: algunos escudos se dibujan con rama de olivo en lugar de la palma o el laurel. Las ramas de palma y de laurel son las que constan en el decreto.
La Convención Nacional reunida en Cuenca y presidida por Pablo Merino Ortega, tras el triunfo del 6 de marzo de 1845, dispuso el cambio del escudo por decreto del 6 de noviembre de 1845. Se sostiene que su redacción pertenece al poeta José Joaquín de Olmedo.
Un escudo ovalado que contenga interiormente, en la parte superior, el sol con aquellas porciones de la elíptica en que se hallen los signos correspondientes a los meses memorables de marzo, abril, mayo y junio. En la parte inferior, a la derecha, se representará el volcán Chimborazo, del que nacerá un río, y donde aparezca más caudaloso estará un buque a vapor que tenga por mástil un caduceo como símbolo de la navegación y del comercio, que son la fuente de prosperidad del Ecuador.
El escudo reposará sobre un lío de haces consulares, como insignia de la dignidad republicana; será adornado exteriormente con banderas nacionales y ramas de laurel y palma, y coronado por un Cóndor con alas desplegadas.
Vale la pena leerlo despacio, porque es un texto poco común en la heráldica. No blasona por esmaltes ni por particiones: describe un paisaje y explica lo que significa. El caduceo aparece con su glosa incorporada —«como símbolo de la navegación y del comercio, que son la fuente de prosperidad del Ecuador»—, y las fasces con la suya, «como insignia de la dignidad republicana».
Tampoco nombra los signos del zodiaco. Dice «los signos correspondientes a los meses memorables de marzo, abril, mayo y junio» y deja que el lector los deduzca. Aries, Tauro, Géminis y Cáncer son la consecuencia de esa frase, no su letra.
Entre 1845 y 1900 el escudo apenas se movió. Terminado el período marcista en 1860, el presidente Gabriel García Moreno restableció el tricolor grancolombiano para la bandera; la Convención Nacional de 1861 ratificó el cambio sin mencionar el escudo, que siguió siendo el de 1845, adornado ya con el tricolor.
Siendo presidente el general Eloy Alfaro, el Congreso Nacional de 1900 fijó definitivamente los símbolos nacionales. El escudo actual se adoptó el 31 de octubre de 1900 y obtuvo el ejecútese presidencial el 7 de noviembre, con una fórmula que resume todo el asunto:
…con la única modificación de que se use los tricolores colombianos en lugar de las banderas bicolores.
De modo que se mantuvo el escudo dibujado por Olmedo, con dos cambios y nada más: las banderas pasaron del bicolor azul y blanco de la época marcista al tricolor, y cambió la dirección de la cabeza del cóndor. Cincuenta y cinco años de historia política resumidos en el color de cuatro banderitas y en hacia dónde mira un ave.
Una cosa es el texto del decreto y otra el dibujo. El diseño artístico del escudo actual se atribuye a Pedro Pablo Traversari, y se afianzó hasta que en 1916 fue aprobado por el Ministerio de Instrucción Pública. Lo señalan el folleto Los símbolos patrios, de la Fundación Símbolos Patrios de Guayaquil, y el libro de Eduardo Estrada Guzmán sobre la bandera ecuatoriana.
Existe además un diseño alternativo, introducido hacia 1947 por la desaparecida empresa Banderines Gutiérrez Cía. Ltda., de Quito. La compañía cerró y su producción cesó, pero el patrón siguió circulando: se encuentra con frecuencia en banderas de eventos deportivos, cívicos y culturales, dentro y fuera del país.
Es un caso curioso y poco conocido: el escudo que muchos ecuatorianos ven a diario en una bandera de estadio no es exactamente el que aprobó el Ministerio en 1916, sino el que fabricaba una empresa quiteña.
Bandera — amarillo al doble, azul y rojo, con el escudo al centro.
Tres franjas horizontales: la amarilla del doble de ancho que las restantes, y bajo ella la azul y la roja; al centro, el Escudo Nacional del Ecuador.
La proporción es 2:3. El reglamento emitido en noviembre de 2009 por la Secretaría Nacional de Comunicación precisa medidas: 2,20 m de largo por 1,47 m de ancho, con la franja amarilla ocupando la mitad del ancho y las otras dos un cuarto cada una. El escudo va centrado y mide la mitad del ancho de la bandera.
Punto que sorprende y que conviene decir con claridad: los colores exactos del pabellón no se han establecido por ley. Los valores que circulan —Pantone 109 C para el amarillo, 285 C para el azul, 032 C para el rojo— son una recomendación, no una norma.
El tricolor no nació en el Ecuador. Lo diseñaron Francisco de Miranda y Lino de Clemente, y Miranda atribuyó su elección a la teoría de los colores primarios de Goethe.
La fuente de esa historia es el propio Miranda: en una carta de 1792 al conde Semión Romanovich Vorontsov relata una conversación nocturna con Goethe en una fiesta en Weimar, en el invierno de 1785. Fascinado por el relato de sus campañas en la guerra de independencia norteamericana y por sus viajes, Goethe le habría dicho:
Tu destino es crear en tu tierra un lugar donde los colores primarios no se distorsionen.
La anécdota se repite en todas partes como un hecho; conviene recordar que se conoce por una carta del interesado, escrita siete años después de la escena que describe.
La primera vez que se enarboló el amarillo, azul y rojo fue en 1806, a bordo del Leander, frente a la costa de Jacmel, en Haití. De aquella bandera descienden las de Colombia, Venezuela y Ecuador, por la vía de la Gran Colombia.
Tras la Revolución Marcista, el Ecuador usó una bandera muy distinta: tres cuarteles paralelos al asta, blancos los extremos y azul el central, con tres estrellas por los departamentos de Quito, Guayaquil y Cuenca —elevadas después a siete, por las siete provincias de entonces.
El 26 de septiembre de 1860, García Moreno, ejerciendo la Jefatura Suprema, restableció por decreto el tricolor grancolombiano y descartó el bicolor marcista. La Convención Nacional de 1861 ratificó el decreto. Esa fecha es hoy el Día de la Bandera.
El decreto firmado como ley el 5 de diciembre de 1900 y publicado en el Registro Oficial 1272 no establece una bandera, sino tres, y reparte su uso con precisión.
La distinción tiene una consecuencia práctica que se comenta poco: sin el escudo, la bandera ecuatoriana se confunde fácilmente con la de Colombia, que comparte los mismos tres colores y las mismas proporciones. El escudo no es un adorno: es lo que distingue una bandera de la otra.
Se añade una cuarta variante de uso restringido: la que ondea sobre el Palacio de Carondelet, con proporción 2:1.
Aries, Tauro, Géminis y Cáncer corresponden a marzo, abril, mayo y junio de 1845, los meses que duró la lucha entre el Gobierno Provisorio instalado en Guayaquil y el gobierno del general Juan José Flores. El decreto de 1845 no los nombra: habla de «los signos correspondientes a los meses memorables de marzo, abril, mayo y junio».
Un buque a vapor que alude al primer barco de vapor construido en la costa del Pacífico, en los astilleros de Guayaquil, en 1841. Lleva por mástil un caduceo, símbolo de la navegación y del comercio; así lo dispone expresamente el decreto de 1845.
Muy poco. Se mantuvo el escudo dibujado por Olmedo, con dos cambios: las banderas bicolores azul y blanco de la época marcista fueron sustituidas por el tricolor grancolombiano, y cambió la dirección de la cabeza del cóndor. El ejecútese de Eloy Alfaro, del 7 de noviembre de 1900, dice «con la única modificación de que se use los tricolores colombianos en lugar de las banderas bicolores».
No. Son de palma y de laurel, y así constan en el decreto. Algunos escudos se dibujan erróneamente con rama de olivo. La palma simboliza el martirio de quienes dieron la libertad y el laurel el triunfo y la gloria.
Tres, según el decreto publicado en el Registro Oficial 1272 el 5 de diciembre de 1900: la bandera nacional con el escudo, reservada a las dependencias militares, los agentes diplomáticos en el exterior, las fortalezas, los buques de guerra y los organismos nacionales; la bandera civil y mercante, sin escudo; y la bandera municipal, que lleva estrellas blancas en círculo sobre la franja azul.
Última revisión por el equipo editorial de Emblema Mundi el 26 de septiembre de 2026.